Los microprocesadores reciben la electricidad de la placa base.
Existen dos voltajes distintos:
- Voltaje externo o voltaje de E/S: permite al procesador comunicarse con la placa base; suele ser de 3,3 voltios.
- Voltaje interno o voltaje de núcleo: es menor que el anterior (2,4 voltios; 1,8 voltios), y permite al microprocesador funcionar con una temperatura interna menor.
En los ordenadores más antiguos, era necesario configurar los voltajes de la CPU en la placa base mediante algunos puentes. Actualmente los voltajes se ajustan de forma automática.
El consumo de energía de la CPU está ligado a su velocidad de proceso y a la actividad interna. Puede ocurrir que se caliente demasiado y se produzcan serios problemas, como, por ejemplo, reinicios espontáneos del sistema. Para evitar el calentamiento, se utilizan disipadores de calor, que suelen incluir un ventilador.
El disipador extrae el calor de la CPU y el ventilador enfría el disipador.

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